sábado, 2 de noviembre de 2013

Re-Debut deportivo. 26 de Octubre del 2008.

El pasado 26 de Octubre fue una de esas fechas que señalo en el calendario, de esas que cuando llega el día la recuerdo con un sentimiento especial. Fue hace 5 años, en las pistas de atletismo del Rio Esgueva, donde  daba el último paso de mi recuperación tras el debut diabético, debutando ahora sobre el tartán con mi nueva compañera.

Atrás quedaban los fantasmas surgidos tras mi paso por el hospital, mis 10 kg perdidos, aquél primer endocrino que me decía que me dejara el deporte o las dudas de saber si iba a poder entrenar y competir como antes.

En poco menos de 4 meses, tras una lenta recuperación como ya narré en una pasada entrada, había pasado de comenzar andando 20 minutos a volver a entrenar con normalidad, y una vez se nos presentó la posibilidad de probarme, mi entrenador  de por aquel entonces Juan Carlos Fuentes, el cual se volcó de una manera que nunca podré agradecérselo como se merece, me habló de la oportunidad de competir, y aún con mis dudas, pesaban más las ganas de volver a enfundarme los clavos.

Con mis padres, cogí rumbo a Valladolid, siendo un día de esos que son más propios del levante que de Castilla por esas fechas, con un sol que hace buscar sombra, y una vez en las pistas, volví a respirar el ambiente que siempre reina en ese tipo de competiciones.

Muchos motivos hacían que  aquellos 100 m.l. fueran una carrera especial, y aún no acostumbrado a ponerme nervioso, reconozco que tuve esos nervios pre competición que a veces aparecen.

Lo positivo pero difícil era que sólo tenía un rival, el atleta que se había quedado antes de ir al intercambio donde la diabetes apareció, sólo queriendo sentir si podría volver a tener las mismas sensaciones corriendo que antes de aquel hecho.

Y qué decir, me hicieron falta poco más de 11 segundos para darme cuenta que ese obstáculo que había surgido 4 meses atrás, no iba a impedirme nada o frenar mi vida atlética. Si 3 semanas antes de diagnosticarme la diabetes había hecho una marca personal de 11.66, ese 26 de Octubre, la rebajé en 24 centésimas.

Correr en 11.42 los 100 m.l. supuso para mí el eliminar todos los fantasmas y dudas que tenía en mi cabeza, sabiendo que a partir de ahí todo volvería a la normalidad en mis entrenamientos, y que aquellas barreras que algunos se habían empeñado en ponerme, sólo existían en el miedo de no saber compaginar el deporte con la diabetes.

Tengo aquel día como uno de los más felices que he vivido, por lo que supuso con el atletismo, por descubrir que si ahí la diabetes no me iba a limitar, tampoco lo haría en otro ámbito y muchos otros aspectos que a raíz de aquello, fui aprendiendo y aplicándolo a mi vida.